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En semana – La inmortalidad

Milan Kundera es un escritor interesante que te pone a pensar. ¿Son sus escritos ficción o filosofía? Aunque él mismo cree inapropiado referirse a su obra como «filosófica», lo cierto es que hay un poco de eso en sus novelas. La inmortalidad (¡qué nombre tan filosófico!) no es una excepción.

En esta novela te encontrarás varias historias y dos ambientes muy bien definidos. El primero de ellos es hoy, el presente, un tiempo con el que nos podemos identificar. El otro ambiente es el ayer, o el pasado, en donde Kundera nos habla del famoso escritor alemán Goethe y, principalmente, de una de sus admiradoras: Bettina.

Si bien es cierto que la historia de Goethe y compañía es muy interesante, lo que más disfruté de La inmortalidad fue la historia de hoy, basada en la siguiente idea: ¿el gesto define a la persona o la persona define al gesto? La novela inicia en una piscina, en donde una mujer se despide del autor con un gesto particular que la hace bella. ¿O acaso es ella quien hace que el gesto sea hermoso?

A partir de ese simple gesto conocemos muchísimas historias del hoy, que se interponen, se conectan y nos hacen creer que las coincidencias no existen. Traiciones amorosas, la predilección de un padre sobre una de sus hijas, enredos familiares, travesuras no tan inocentes…

Ah, en fin… ¡Tantas historias tan curiosas y complejas que uno siente que se le va a explotar la cabeza! No porque resulte difícil seguir el hilo de lo que sucede, sino porque cuesta creer que otro ser humano fue capaz de escribir la obra maestra que se lee.

Kundera no es un autor simplón y aburrido. Su prosa es compleja, pero no inteligible, llena de muchas ramificaciones que hacen que la lectura resulteun placer, una delicia. Definitivamente, Kundera es un autor que hay que leer y releer.

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