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Cosecha tica – Monstruos bajo la lluvia

Hoy quisiera presentarte uno de los libros que, según La Nación, es de los más prometedores para el año 2022. Se trata de la recopilación de cuentos Monstruos bajo la lluvia, de Larissa Rú.

Puse mi atención particularmente en la autora cuando ganó el Premio Nacional de Novela Aquileo J. Echeverría en el 2020 con su obra Cómo sobrevivir a una tormenta extranjera (que todavía tengo pendiente de leer). Con semejante logro, la verdad es que le tenía muy altas expectativas. En especial porque, como la misma autora ha explicado, lo suyo es el terror y la especulación literaria, que aborda en su recopilación de cuentos.

En Monstruos bajo la lluvia nos encontramos ocho cuentos, protagonizados principalmente por mujeres. La excepción sería el primero, El soplón, en el que un hombre infiel se ve atormentado por las pinturas de labios carnosos que adornan las paredes de su hogar y parecen soltar el secreto de su infidelidad. El cuarto de los conejos trata sobre una chica atrapada en una habitación llena de estos pequeños ¿y encantadores? animalitos. En La cabeza verde nos encontraremos con lo que, a mi parecer, se trata de una nueva interpretación de la leyenda de La Llorona (o por lo menos con características similares en cuanto a la maternidad y el río).

Los cerdos de la mansión Akerman nos presenta la tortura a la que se ve sometida una joven ingenua que se ha lanzado muy temprano a un matrimonio, donde además de los monstruos de su marido y amigos descubre también los monstruos que habitan dentro de ella. En Manos, una extraña criatura entra a la casa de nuestra protagonista. En Cuencas (Los ojos de Saturno) el miedo a lo sobrenatural se convierte luego en un ¿amor? fantástico. En Sílfide tenemos otro amor mágico, esta vez de parte de una hada de aire y cristal hacia un humano. Y concluimos con Vanidades, un cuento en el que podríamos reflexionar sobre el peso de los estándares de belleza en las mujeres.

Desde luego, algunos textos me gustaron más que otros. El que menos me entusiasmó fue Los cerdos de la mansión Akerman, primero porque tanto gerundio en la narración me hizo ruido; segundo, porque en lo personal no disfruto mucho del gore. ¡Pero si esto es lo tuyo, creo que te gustará ese cuento!

Por su parte, Cuencas (Los ojos de Saturno) es el cuento que me dejó mejor impresión. Si bien podría decirse que la obsesión de Saturno es de todo menos saludable (sin dudas abusiva), me gusta el giro que le da la autora: nuestra protagonista se aprovecha de este amor en busca de su propia venganza.

También disfruté bastante Sílfide, más que nada porque me dio un respiro en medio del gore y el espanto con un amor más dulce y un relato más tierno y pacífico, en contraste con la sangre y tortura del resto de Monstruos bajo la lluvia.

En lo personal, me hubiese gustado que la narración no se excediera con tanto gerundio, aunque entiendo que ese es el estilo de la autora, o al menos en esta recopilación de cuentos. Pero ya que ha pasado un poco de tiempo desde que leí el libro y pude meditar en él, he encontrado otro valor más allá de la narración: el tema de fondo.

En la contratapa del libro se nos dice que «Entre sus áreas de interés (de la autora) se destaca el arte precolombino, el arte japonés y los estudios de género«. En efecto, esto se refleja no solo en que buena parte de sus protagonistas sean mujeres, sino también en cómo se acerca a sus historias, como la tortura y captura que sufren algunas de ellas (El cuarto de los conejos, Los cerdos de la mansión Akerman), las preguntas entorno a la maternidad (La cabeza verde) y el peso de las expectativas de belleza, amor y sexo (Vanidades).

Si has escuchado el podcast, sabrás ya que tanto Pamela como yo no podemos apartar la mirada de género de los textos que consumimos. Así, pues, me ha agradado encontrarme con esta visión también en Monstruos bajo la lluvia, porque francamente no me la esperaba.

Con eso dicho, siempre procuro una lectura crítica. Aparte de lo que para mí es un abuso de los gerundios -que ya lo he comentado antes-, también encontré ruido en la presentación. Hubo algunos detallitos de la edición a los que me hubiese gustado que se les prestara más atención, como el uso incorrecto de los guiones de diálogo. Por ejemplo:

-¡No, Nazaret! -le grito, y me echo a correr. Tengo que alcanzarla. -¡No lo haga!

En vez de:

-¡No, Nazaret! -le grito, y me echo a correr. Tengo que alcanzarla-. ¡No lo haga!

Sé que para algunos es algo bastante insignificante, pero esos detallitos me sacaban a cada rato de la lectura porque se repetían a lo largo del libro. Lo cual es una pena, porque hasta el momento me gusta mucho la propuesta editorial de Encino Ediciones.

Con eso dicho, el balance final que hago de esta recopilación de cuentos es que vale bastante la pena para conocer a la autora y ya luego navegar en sus novelas. Cómo sobrevivir a una tormenta extranjera es bastante larga (y no de especulación, terror ni fantasía), por lo que tal vez esperaré un momento antes de leerla. Sin embargo, Plenilunio (que parece de fantasía) me llama inmediatamente la atención. Creo que seguiré con ese para conocer mejor la pluma de Larissa Rú.

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